NUEVA VISIÓN NUEVA OPORTUNIDAD
Proverbios 29:18, “Donde no hay una Visión la gente perece”
En todo el mundo hay
nuevos cristianos que están pereciendo.
No están pereciendo en pecados, aceptaron la salvación a través de Jesús. Atienden los servicios religiosos en
las Iglesias leen la Biblia, aun líderes en la Iglesia. Pero están pereciendo espiritualmente, porque sus vidas como creyentes es rutinaria, han perdido la visión de
su destino divino. No tienen una visión y necesitan un nuevo comienzo.
Dios quiere darle un nuevo comienzo. Pero, para recibir esta
revelación tendrás que tener primero una visión espiritual, y saber que las cosas pueden ser cambiadas, y tomar y mantener su divino
propósito y destino para nosotros.
¿Qué es una visión espiritual? ¿Porque es importante?
Tal vez el mejor ejemplo se encuentra en la
historia del profeta Eliseo y su sirviente Giezi
2 Reyes 6: 15-17. 2Re 6:15 Y se levantó de
mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía
sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo:
¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos?
2Re 6:16 Él le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con
nosotros que los que están con ellos.
2Re 6:17 Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos
para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que
el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de
Eliseo.
La petición fue
concedida, y Giezi vio las fuerzas espirituales de Dios
que rodean a Israel que fueron superiores a las del enemigo. Sin visión espiritual,
no puede ver más allá de las circunstancias naturales de la vida. No puede ver sus finanzas mejorando, sus relaciones arregladas, o su
cuerpo sanado.
Dios realmente puede darle un nuevo comienzo en cada área de su vida. Sin visión
espiritual, siempre seremos derrotados por los poderes del enemigo trabajando en el
mundo natural que nos rodea. Nuestra visión siempre seguirá centrada en nuestros problemas y nuestra vida se convertirá en un
ciclo preguntando "¿qué voy a hacer?"
No creas que llegaras a donde Dios quiere llevarte por accidente. Dios quiere establecer en ti una nueva visión, un nuevo
comienzo y un nuevo objetivo en tu corazón.
¿QUÉ ES UNA VISIÓN ESPIRITUAL?
Una visión espiritual
envuelve ver más allá del mundo natural
y dentro del mundo espiritual. Es entender el objetivo
divino de Dios y reconocer nuestra parte en el plan de Dios. La visión espiritual provee una imagen clara de la vida que Dios
quiere para ti y Él te dirige en cada
paso de su vida cristiana para que lo pueda conseguir.
Un buen ejemplo es del
Apóstol Pablo a quien Dios le dio una poderosa fuerza espiritual en su vida
cuando en una visión espiritual le dijo:
Hechos 26: 16-19
Hch 26:16 Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte
por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me
apareceré a ti, Hch 26:17 librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes
ahora te envío, Hch 26:18 para que abras sus
ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de
Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y
herencia entre los santificados. Hech
26:19 Por lo cual, OH rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial,
Dios le dio a Pablo una visión espiritual con el propósito
de hacer de él un ministro y testigo para los Gentiles.
Dios le dio un plan para lograr la
visión. Pablo fue a abrir sus ojos espirituales desde las tinieblas
a la luz, convertirlos desde el poder de Satanás a Dios, conducirlos al perdón
de los pecados y revelar su herencia espiritual, hecho posible por la fe. Dios quiere darle una visión espiritual, tal como lo hizo con Pablo.
También quiere revelar el plan que
te permita cumplir tu destino. Cuando tu tengas nueva visión, se convertirás en un participante en
lugar de un simple espectador en el plan divino de Dios.
“CADA DÍA DEBE SER UN NUEVO COMIENZO”
Para poder esperar todo
lo que Dios nos prometió, lo que debemos tomar en cuenta es “hacer de cada día,
un nuevo comienzo”
2Re 6:1 Los hijos de los
profetas dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en que moramos contigo nos es
estrecho. 2Re 6:2 Vamos ahora al Jordán, y tomemos de allí cada uno una viga, y
hagamos allí lugar en que habitemos. Y él dijo: Andad. 2Re 6:3 Y dijo uno: Te
rogamos que vengas con tus siervos. Y él respondió: Yo iré. 2Re 6:4 Se fue,
pues, con ellos; y cuando llegaron al Jordán, cortaron la madera. 2Re 6:5 Y
aconteció que mientras uno derribaba un árbol, se le cayó el hacha en el agua;
y gritó diciendo: ¡Ah, señor mío, era prestada!
2Re 6:6 El varón de Dios
preguntó: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar.
Entonces cortó él un palo, y lo echó allí; e hizo flotar el hierro. 2Re
6:7 Y dijo: Tómalo. Y él extendió la mano, y lo tomó.
Todo lo que tenemos no es nuestro, sino de Dios. La
restauración, la restitución están
relacionadas directamente con
cosas que perdimos, cosas que Dios nos confió. Hay personas
que antes oraban, estaban en
medio del fuego (Espiritual), estaban comprometidos con la obra de Dios, pero por alguna razón, en algún momento perdieron la comunión con Dios y el fuego. Jesús te quiere restituir
todo lo que se cayó en tu vida.
¿Cuánto hace que perdiste
la comunión? ¿Cuándo empezaste a tener en tu corazón amargura, temores y dudas? ¿Comenzaste
a mirar lo que no tenías que mirar, a decir
cosas que no tenías que decir, a criticar y a juzgar a los demás?
Hoy es tiempo para que
le digamos al Señor: No se
que me llevó a esta situación o en que momento fue, pero lo que si sé, es que
necesito volverme a ti ¡NECESITO
EL FUEGO DEL ESPÍRITU SANTO para
poder hacer tu obra de una manera efectiva! Porque la Biblia dice: ¡No es con ejército ni con fuerza, sino con
el ESPÍRITU SANTO de Dios!
El ESPÍRITU SANTO es quien hace efectiva
nuestra tarea. Es el
poder de Dios, no son nuestras palabras. Un corazón quebrantado, una vida
consagrada a Dios, puede hacer mucho más que mil palabras.
“Hacer de cada día, un
nuevo comienzo” Leamos en Lamentaciones
3:22-23.
Lam 3:22 Por la
misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Lam
3:23 Nuevas son cada mañana; grande es
tu fidelidad.
“hacer de cada día, un
nuevo comienzo” Dejando de lado el pasado, la derrota, los
temores del ayer. Declarando cada día y con toda nuestra convicción: ¡Dios
cumplirá su propósito en nosotros!
Cada día debemos hacer tres cosas:
1.
Perdonar
al que nos hirió.
2. Pedir misericordia por nuestros errores.
3.
Declarar
que nuestros fracasos quedaron en el ayer.
También hay tres cosas que nos hacen daño cada día:
1.
El
odio
2. Las heridas
3.
El
rencor.
Por eso, es tan importante como primer paso el perdonar a los
que nos hirieron.
Tal vez, estamos con odio, rencores, acumulando desde hace ya
muchos años atrás. Bronca contra aquel que nos abandonó, que
nos lastimó y nos rechazó en algún momento de nuestra vida. Puede ser un jefe,
un amor, un amigo o un familiar. Pero si
no resolvemos estos problemas, vamos a quedarnos con el hierro debajo del agua.
Perderemos nuestra efectividad cristiana.
Es muy difícil
perdonar. Y aún más difícil es olvidar. Pero el
Apóstol Pablo dice en Filipenses 3:13-14
“Olvidando lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo
a la meta, al premio del supremo
llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”
Pablo podría haber
estado amargado con gente que lo torturó, que lo defraudó, o con sus amigos que
lo abandonaron. También con los que lo encarcelaron y lo insultaron. Pero dice
la escritura, siendo el ya un anciano y terminando su carrera, declaró: “Ciertamente
yo olvido lo que queda atrás”.
¡El recordar nos amarra al dolor del pasado y el olvidar nos da la
posibilidad de extendernos hacia delante, lo nuevo que Dios tiene para nosotros!
El segundo punto importante es cada día pedir misericordia a
Dios por nuestros errores.
Muchas veces, nos
sentimos culpables y pensamos: “Hoy no ore, no leí la Biblia, no diezmé, no
cumplí con los mandamientos”. Y viene el diablo y nos llena de acusaciones,
diciéndonos: -“Eso es porque no servís, nunca lo vas a lograr”-. Pero debemos declarar cada día una nueva
oportunidad de parte de Dios para nuestras vidas. Y si no lo hicimos ayer, lo
vamos a hacer hoy. ¡No permitamos que nuestro pasado detenga nuestro futuro!
·
El
Señor nos da una nueva oportunidad cada día, para lograr alcanzar lo que no era inalcanzable.
·
¡El diablo
vino para condenarnos, pero el Señor es un Dios lleno de
gracia que ha venido a restaurarnos!
·
El
Señor nos dice: “Cada día, si te arrepientes voy a traer
misericordia sobre tus errores, dándote una nueva oportunidad para que
logres la victoria en mí”
Lo tercero es comenzar a declarar que nuestros fracasos quedaron
en el ayer.
Cuantas veces pensamos o
decimos:
·
Si
hubiese estudiado
·
Si
hubiese conseguido un mejor trabajo
·
Si mi
familia fuera diferente; habría logrado muchas metas, todo seria tan distinto”.
Tenemos que reconocer
que todo eso es parte de nuestro pasado y dejar de darle tanto lugar. Porque el mirar a nuestros
fracasos pasados, nos aleja del propósito y del plan de Dios para nuestra vida.
ESTE ES EL TIEMPO DE RESTITUCIÓN PARA NOSOTROS.
Conclusión:
·
Permitir
a Dios hablarte mediante el Espíritu Santo
·
Debes
cada día perdonar a los que te hirieron
·
Pedir
misericordia a Dios por tus errores
·
Comenzar
a declarar que tus fracasos quedaron en el ayer.
¡Porque el Señor quiere restituirte todo lo que habías perdido y
darte mucho más!