viernes, 8 de enero de 2016

EL PERDON TE LIBERA DE LA ATADURA


EL PERDÓN TE LIBERA DE UNA ATADURA





Mateo 22:37-39

37.    Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

38.    Este es el primero y grande mandamiento.

39.     Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.



INTRODUCCIÓN:



 La naturaleza misma de Dios es el amor. Nos concibió con esa condición: la de poder amar y ser amados. Sin embargo el pecado nos lleva a alimentar el odio. La falta de amor es una atadura en nuestra vida que aprovecha Satanás para traernos enormes problemas, a nivel espiritual y físico. Es con el poder de Dios que no solo escogemos perdonar sino que logramos perdonar. De paso, en Dios, se produce la sanidad interior que tanto necesitamos.



I.  COMO DIOS NOS AMA, DEBEMOS NOSOTROS AMAR



1.  EL AMOR NACE EN EL CORAZÓN.



a.   El amor de Dios es eterno “Jer 31:3 Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.

b.   El amor de Dios no tiene límites (Juan 3:16)



2.  EL AMOR DE DIOS DEBE SER CORRESPONDIDO



a.   Amando a Dios y al prójimo “Mat 22:37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.



Los pensamientos determinan nuestras acciones:



a.   El 80% de los pensamientos son negativos. Los siembra el adversario.

b.   El 20% de los pensamientos son positivos.

c.   Cuando juzgamos a alguien, abrimos puertas al acusador de nuestros hermanos.

d.   Criticar y juzgar nos torna negativos en la fe de pensar.

e.   Dios valora que hablemos palabras de vida y bendición.



3.  LIMPIEMONOS DE TODA ATADURA QUE APROVECHA SATANÁS  2Co 7:1 Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.



4.  EVITAR CAER EN EL LAZO SATANICO DEL JUICIO  Luc 6:37 - 38 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.”



a.   La misericordia y la gracia de Dios, triunfan sobre el juicio

b.   La antesala de una buena reconciliación con Dios es perdonar al prójimo y perdonarnos a nosotros mismos.



3.  NADIE NOS OBLIGA. CADA UNO ESCOGE PERDONAR (MATEO 6:12, 13)



a.   Perdonar a quienes nos ofenden, perfecciona el perdón de Dios en nosotros  Mat 6:14 – 15: Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.



4.  LA MISERICORDIA TRIUNFA SOBRE LA JUSTICIA  “Stg 2:13 Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.

III.  ¿QUÉ OCURRE CUANDO NO PERDONAMOS?



1.   La falta de perdón afecta nuestra relación con Dios y contamina a otros (Hebreos 12:15) “Heb 12:15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;

2.   Cuando no perdonamos, le damos derecho legar al enemigo espiritual para que nos asedie.



CONCLUSIÓN:



Miq 7:18 ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.



Isa 43:25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.


QUIEN ES EL MAYOR


¿QUIÉN ES EL MAYOR?

Mateo 18:1-5

1. "En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?"

Según el pasaje paralelo de Marcos -que omite el episodio del pago del impuesto del templo, tema de un artículo anterior (No. 874, del 29.03.15)- esta discusión ocurre cuando regresan a Capernaúm y se encuentran en casa (Véase Mt 17:24,25). En el camino habían estado discutiendo sobre quién sería el mayor de ellos en el reino de los cielos, y Jesús, como si no lo supiera, les pregunta sobre qué habían estado discutiendo. Pero ellos, avergonzados, no le contestan (Mr 9:33,34).

El texto de Marcos da a entender que con frecuencia, cuando se desplazaban, Jesús se les adelantaba para dejar que los discípulos conversaran entre ellos.

Mateo resume la situación enunciando el tema de la perícopa como una pregunta directa de los discípulos a Jesús: ¿Quién será el mayor - se entiende, de ellos- en el reino de los cielos?

Ellos vienen siguiendo desde hace tiempo a su Maestro, que les ha dado más de un ejemplo de humildad y de olvido de sí, y que les ha hablado de la necesidad de negarse a sí mismo (Mt 16:24). No obstante, están preocupados por la posición que ocuparán en el futuro reino de los cielos. ¿Quién de ellos ocupará el primer lugar? ¿Quién será el más prominente? Porque suponen que ahí también seguirán vigentes las jerarquías humanas.

Reino, piensan ellos, supone cargos, posiciones, honores, unos más altos que otros, y eso da inevitablemente ocasión al surgimiento de ambiciones personales, y de rivalidades.

Aunque Pedro, por su temperamento, es el que destaca ahora en su grupo, y ellos aceptan su liderazgo, (Nota 1) ellos asumen que eso no será así necesariamente más adelante. Cualquiera de ellos tiene méritos iguales, o quizá mayores que Pedro. Es singular que ellos tengan esa preocupación en ese momento, porque Jesús les había estado hablando recientemente acerca de sus próximos sufrimientos, pero no les dijo una sola palabra acerca de su gloria futura. Aún caminando con Jesús, y escuchándolo, ellos seguían fascinados por el éxito y la figuración. ¿Cuántos de nosotros somos así?

La respuesta de Jesús da al traste con sus ambiciones:

2,3. "Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos."

Estáis disputando sobre quién será el mayor entonces, pero de lo primero que debéis estar preocupados es por saber si llegaréis a entrar en el reino de los cielos, porque si no cambiáis vuestro corazón, y os volvéis humildes como un niño, ni siquiera entraréis en él. Eso es lo que debe preocuparos, no el saber quién será el mayor, porque será el que menos pensáis.

Y enseguida les declara un secreto:

4. "Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos." (2)

¿Qué ser más humilde que un niño que vive en dependencia de sus padres y de sus mayores? Pues el que se haga como un niño en humildad y sencillez, ése será el mayor. (3) Con esta respuesta Jesús cancela toda noción de jerarquía, de preeminencia de uno sobre otros, porque muchos pueden cumplir la condición que ha puesto Jesús, así que no será cuestión de quién sea el principal, sino de quiénes serán los más apreciados, y éstos serán los que sean los más humildes.

En Marcos Jesús añade un principio muy importante: Si alguno quiere ser el primero, hágase como el postrero, como el menos apreciado, y sea el servidor de todos (Mr 9:35). En lugar de apuntar a los honores, apuntad a los servicios más humildes. Con frecuencia la ambición se viste del deseo de ser útiles al mayor número. Si queréis serlo, sedlo asumiendo de preferencia los servicios que nadie quiere desempeñar.

Lo que contará entonces -y es bueno que los cristianos lo tengamos muy en cuenta- es en qué medida te pusiste al servicio de todos, en qué medida fuiste el más humilde, en qué medida no pretendiste estar encima, sino estar debajo.

Las prioridades, los paradigmas en el reino son contrarios a los del mundo: el primero será postrero, y el postrero primero. Sé pues ahora el último para que entonces seas el más apreciado. Pero ¡ojo! si tú quieres ser ahora el primero, el más apreciado, en el reino, ten cuidado, porque en el último día, el día que más cuenta, podrías ser el último.

5. "Y cualquiera que reciba en mi nombre (4) a un niño como éste, a mí me recibe."

Jesús termina enunciando un principio de vida al que no damos suficiente importancia, que tenemos olvidado, pero que puede tener una enorme influencia en nuestra vida futura: El que reciba, es decir acoja, acariñe, proteja, cuide, a un niño inocente como éste, me recibe, me acoge a mí, Jesús, que soy vuestro Maestro y vuestro Señor. En el pasaje paralelo de Marcos, Jesús añade el corolario: El que me recibe a mí, no me recibe a mí, sino recibe al que me envió, esto es, al Padre (Mr 9:37).

¡Cuánta importancia tiene el trato que damos a los niños! ¿Por qué? Porque son inermes, indefensos, inocentes, confiados y, sobre todo, necesitados de amor. En su pequeñez reside su importancia. Pero en nuestro país ¿qué importancia damos a los niños? Es lamentable tener que reconocerlo, pero con frecuencia los descuidamos, los maltratamos, y abusamos de ellos. ¡Ay de aquellos que tal hacen! ¡Bienaventurados, en cambio, los que se ocupan de los niños y los tratan como si fueran Jesús mismo! ¡Bienaventurados los que les enseñan el buen camino, y les ayudan a caminar por él sin tropiezos!

Pero no sólo a los niños, sino también a los más pequeños, a los más indefensos, a los más desventurados de los seres humanos, a aquellos que solemos mirar con lástima, o que despreciamos. Ellos están a nuestro cuidado, porque Jesús está en ellos (Mt 25:45).

Notas: 1. Los discípulos acaban de ver que Jesús pagó el impuesto del templo por sí mismo y por Pedro, y no se preocupa por el pago que deben hacer los otros, aunque fue a Pedro a quien los cobradores se dirigieron. De otro lado, ellos habían visto que Jesús había subido al monte Tabor sólo con tres de ellos: Pedro, Santiago y Juan, y que sólo esos tres lo habían acompañado cuando resucitó a la hija de Jairo (Mr 5:37).

2. Jesús emplea la expresión común en la literatura intertestamentaria, "reino de los cielos", para no decir "reino de Dios", que los judíos, por respeto al nombre divino, evitaban en lo posible pronunciar. La frase se refiere al reino mesiánico que, según las profecías, el Ungido (esto es, el Mesías) descendiente de David, cuya aparición los judíos ardientemente esperaban, fundaría. Este es el reino que Jesús establecerá en su segunda venida.

3. Los niños antes de alcanzar el uso de la razón a los siete años, no son totalmente inocentes, porque pueden ser caprichosos, egoístas, e incluso, envidiosos; pero esos sentimientos suelen ser pasajeros. En cambio, aman y obedecen a sus padres, son confiados y creen en todo lo que se les dice, porque carecen de malicia.

4. Es decir, por mi causa.

Amado lector: Jesús dijo: "De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma?" (Mr 8:36) Si tú no estás seguro de que cuando mueras vas a i r a gozar de la presencia de Dios, es muy importante que adquieras esa seguridad, porque no hay seguridad en la tierra que se le compare, y que sea tan necesaria. Con ese fin yo te exhorto a arrepentirte de todos tus pecados, y te invito a pedirle perdón a Dios por ellos haciendo la siguiente oración:

"Jesús, tú viniste al mundo a expiar en la cruz los pecados cometidos por todos los hombres, incluyendo los míos. Yo sé que no merezco tu perdón, porque te he ofendido consciente y voluntariamente muchísimas veces, pero tú me lo ofreces gratuitamente y sin merecerlo. Yo quiero recibirlo. Me arrepiento sinceramente de todos mis pecados y de todo el mal que he cometido hasta hoy. Perdóname, Señor, te lo ruego; lava mis pecados con tu sangre; entra en mi corazón y gobierna mi vida. En adelante quiero vivir para ti y servirte."


martes, 5 de enero de 2016

PERDON Y RESTAURACION


PERDON Y RESTAURACION

Isa 64:6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.

Es muy triste ver como una persona a la que respetamos y amamos, o creíamos amar, cae en pecado. Nos sentimos confundidos, defraudados y hasta desanimados por lo que ocurrió con esta persona.

Cuando eso pasa es también muy triste ver como los líderes ponen el pie en la cabeza de aquel que se encuentra en esta situación y ver también como corren como bestias salvajes a devorar sus carnes. Falseando información e inventando todo tipo de supuestos pecados, que concuerdan y hacen dudar aún más de la persona, para aumentar la pena y la deshonra del caído. Al final todos juzgaran y condenaran.

Gál 6:1 Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

Como hijos de Dios, tenemos la obligación de ayudar a su restauración y no destruirlo, hundiéndolo más con nuestros juicios y pasiones de enojo personales.

Nuestra obligación es comenzar en amor el proceso de restauración, recordando que el amor cubre multitud de pecados

1Pe 4:8 Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.

1Co 13:3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

Todos somos pecadores 1Juan 1:8-10

8.   Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.

9.   Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

10.             Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.



Restauración del Caído

Restauración: Reparar, renovar o volver una cosa a su estado original

Restauración Espiritual: "Conducir a una persona a su estado original de comunión con Dios".

La restauración es el proceso aplicado al individuo que en un momento de su vida perdió el estado original de comunión con Dios y con la iglesia a causa del pecado.

El caso de Pedro (Mt.16:16-19)

16.  Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

17.  Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

18.  Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

19.  Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Tremenda declaración de confianza y amor de Jesús hacia Pedro:

·       Bienaventurado

·       Tienes revelación del Padre de los cielos

·       Sobre esta roca edificare mi iglesia

·       La protegeré para que el hades no prevalezca contra ella

·       Te daré las llaves del reino de los cielos

·       Lo que ates y desates será igual en la tierra como en el cielo

Sin embargo Pedro fallo y le negó tres veces

Salm 51:3. "Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí.".

Perdón de Jesús a Pedro

Jesús había resucitado y se había presentado ya tres veces a sus discípulos, algunos dudaban de quien era, pero tampoco se atrevían a preguntarle, quien era Él.

Y viene el perdón y la restauración de Pedro (Juan 21:14-17)

14.  Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.

15.  Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos.

16.  Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.

17.   Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.





¿Cómo debe ser restaurado?

a. Perdonándolo: No recordándole nunca más la causa de su caída, perdonarle como Dios nos ha perdonado. Completa y definitivamente. (Mt. 6:12)

b.Educándolo, instruyéndolo. En el área donde falló, sea en su relación interpersonal, en su educación doctrinal o la moral cristiana. Toda esta educación basada obviamente en las Escrituras (2. Tim 3:16).

c. Dándole otra oportunidad: Esta oportunidad es el resultado de poner en práctica su reeducación cristiana obtenida en su restauración, lo cual implica esperar un tiempo determinado. (Fil. 15,16).

FINAL



·       Cuando el hijo pródigo llegó hasta su padre arrepentido, éste llevó su hijo a la restauración completa, no a la condición de uno de sus jornaleros, que aunque ganaban bien y eran bien tratados no tenían privilegios como hijo.



·       Para aquel muchacho la restauración interna ya había comenzado cuando reconoció su pecado el amor de su padre y se levantó del chiquero; faltaba ahora restaurarle su vida externa, el cambio de ropa, zapatos y el anillo de heredero que había perdido. Esta restauración se la dió su padre, y la culminó con la presentación pública de aquel hijo que se creía perdido y que ahora había regresado.



·       De la misma forma, aquel hermano excluido de la membresía por su pecado, que desea la restauración debe despertar de su sueño, reconocer que ha pecado contra Dios y su iglesia, levantarse y regresar a sus hermanos. La iglesia se encargará de darle de nuevo la ropa digna de un hijo de Dios, dándole el amor y el lugar que merece todo miembro del Cuerpo de Cristo.