SANTIFICADOS EN ÉL
1 Corintios 1:1-3
“Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”
El apóstol Pablo escribe esta carta a los corintios en su segundo viaje misionero, los destinatarios eran corintios de nacimiento, gente que aun CARGABA CON SU VIDA PASADA a la conversión a Cristo. Esta parte de vida anterior, también era llevada, al seno de la iglesia, y había degradación moral, orgullo, discusiones, etc.; además de esto y como si fuera poco, tenían entre ellos, grandes maestros de filosofía los que competían entre sí, en una MEZCLA de libertinaje, placer y religiosidad.
Es interesante ver que en vez de ser un lugar donde la palabra de Dios recibe el valor MÁS ALTO, no era así y las filosofías de moda eran halagadas y ensalzadas. Se parece mucho al tiempo actual, donde las personas, buscan, se fascinan y retienen más en sus mentes y su decir, los dichos o filosofías de hombres, en vez de la palabra de Dios expresada en los versículos de la biblia.
También había como es nuestros tiempos gente fascinada corriendo y buscando exhibiciones espectaculares de sanidad, milagros y poder espiritual, en vez de caminar en las sendas de Cristo llenas de amor y cimentado en la verdad.
Pero notemos, que a pesar, de todos estos elementos negativos entre estas personas, Pablo los señala como personas apartadas de todo ello por Jesucristo cuando les dice “SANTIFICADOS” o “SANTOS”.
Ahora veamos, Corinto era una ciudad que por su situación geográfica, era una ruta obligada de las principales vías mediterráneas de tráfico comercial. Corinto era una ciudad de gente rica y culta; La ciudad de Corinto era famosa por el florecimiento de la ciencia y el arte pero también por su exagerada perversidad moral.
Afrodita, la “diosa del amor y la fertilidad”, era su diosa principal, su templo estaba en la cima de una colina a 152 metros por encima de la ciudad, su culto era la pasión sensual, inmoral y desenfrenada. Un millar de bellas jóvenes operaban como prostitutas públicas ante el altar de la diosa del amor, sostenidas mayormente por el dinero de los extranjeros, con cuyo producto de esa inmoralidad, la ciudad obtenía un ingreso seguro.
Realmente conociendo un poco más el contexto tan pecaminoso de la ciudad de Corinto, se puede también comprender la maravillosa gracia de Dios para el hombre, porque aun a pesar de todo esto, Dios estableció una iglesia con gente santa y regenerada.
EL APOSTOLADO DE PABLO: Pablo comienza esta carta definiéndose como APÓSTOL de Jesucristo, por la voluntad de Dios y es cierto, este HOMBRE fariseo, pecador, iracundo y enemigo de los cristianos, fue SEPARADO por Dios para predicar el evangelio Rom. 1:1 “Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios”, Cuanta similitud hay en la vida de este hombre con relación al LLAMADO de Dios para los hombres de hoy.
- Pablo es llamado y aprobado por Dios para CUMPLIR la voluntad de Dios, de predicar el evangelio de Jesucristo: 1Ts 2:4 “sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los HOMBRES, sino a Dios, que PRUEBA nuestros corazones”.
LA SANTIDAD, es un atributo fundamental de Dios y una cualidad indispensable de todo verdadero creyente, El término significa puro, en forma física, moral y espiritual. En ocasiones se debe traducir “separado”, puesto aparte, consagrado para servir a Dios.
- La santidad de Dios, manifiesta Su gloria deslumbrante y eterna. Apocalipsis 4:8b “…Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir”
- Cuando el apóstol Pablo escribió a los corintios, quiso decir que los cristianos deberíamos estar libres de la contaminación de la carne y del espíritu. 2 Co. 7:1 Dice “Limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”
LLAMADOS A SER SANTOS. — En el momento que Dios toca tu corazón y te ofrece la salvación y un nuevo nacimiento en Cristo, Juan 3:3 (Jesús y Nicodemo), “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. No se trata de una cuestión sesuda o mística, como creen algunos, todo lo contrario es una cuestión muy seria y real, es un llamado a caminar en santidad como Jesús anduvo y como siempre digo, es cuestión de fe y no de religión.
- Dios nos llama, a ser SANTOS, porque, Él, no puede habitar en INMUNDICIA sino en SANTIDAD, por eso nos manda a limpiarnos de toda INIQUIDAD, el Espíritu Santo no mora en la inmundicia, sino en la SANTIDAD. Hebreos 12:14 “Porque sin santidad nadie verá a Dios”. Debemos limpiar nuestras vidas de toda iniquidad e inmundicia. Como hijos de Dios, debemos dejar toda costumbre que NO glorifica a Dios.
- Nuestra santidad está estrechamente relacionada con la de Dios, porque en su amor Él nos apartó de entre los demás para que seamos de Él. Lv. 20:26 “Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos”.
- Debemos reflejar su CARÁCTER SANTO, porque en Dios no hay sombra de variación, o de pecado. Él es inmutable, es decir, no cambia jamás: 1Pe. 1:15-16 "Como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo".
DEBEMOS SER HECHOS SANTOS
La santidad no la podemos encontrar en nosotros mismos. El ESPÍRITU SANTO es el que actúa en nosotros para hacernos santos, para hacernos conforme a la imagen de Cristo. Ese es su trabajo. Él nos consagra. El Espíritu Santo cumple el papel de santificador. Ser santificado es ser hecho santo, o justo.
- La santificación es un proceso que comienza en el instante en que nos convertimos en cristianos y tomamos la decisión de ser fieles a Dios. El proceso continúa hasta nuestra muerte cuando el creyente es hecho justo por última vez, completamente y para siempre.
- Nuestra santificación es una tarea colectiva. Debemos trabajar junto con el Espíritu Santo para crecer en la santificación. El apóstol Pablo expresó esta idea en su carta a la iglesia de Filipo: Fil. 2: 12-13 “Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”
Esta afirmación está en el seno de tu voluntad o libre albedrío, Dios, mediante el Espíritu Santo, hará su parte, pero tú, tienes que hacer la otra parte, debes ocuparte, de alejarte, de todo lo que te contamina, tienes que ocuparte de andar en santidad, con temor y temblor.
Hay personas que quieren o tienen el deseo de ser grandes profesionales, por citar algo, un gran arquitecto; y le piden a Dios que los ayude y eso es bueno; pero si éstas personas, no estudian, no se preparan, no tienen el más mínimo interés de hacerlo; Dios jamás actuará dando sabiduría, para que se culmine la profesión, porque esta persona, usa mal el tiempo, en vez de usar el tiempo para estudiar, lo usa para gratificar su carne, en el televisor, el Internet o cualquier actividad ociosa que no sea estudiar.
Hay hombres y mujeres van a la oficina pastoral y que dicen que sus hijos no los respetan, que son unos malcriados y que no saben qué hacer ya con ellos, que ni siquiera quieren ir a la iglesia. La gran pregunta es si ellos respetan a sus hijos llevando una vida digna de ser llamados hijos de Dios. Los hijos siguen nuestros ejemplos, más que nuestras palabras.
Es igual con la santidad, hay gente que dice: "Pastor ore por mí porque quiero andar en santidad" y habría que preguntarle, que está dejando de su vieja naturaleza, para andar en santidad, que batallas le ha ganado a su carne, si está orando, ayunando y leyendo las escrituras, si se junta con gente impía y anda en lugares impíos o si se junta con santos y no deja de congregarse.
LA SANTIDAD ES UNA TAREA COLECTIVA
Esta tarea colectiva debe llevarse a cabo con temor y temblor, de parte del creyente, esto no sugiere un espíritu de terror sino de reverencia unida al esfuerzo. Dios está trabajando dentro nuestro para lograr nuestra santificación.
- El Espíritu Santo mora dentro del creyente, obrando para producir una vida más justa y un corazón más recto.
- El Espíritu está dentro del creyente y obra con el creyente, pero no se convierte en el creyente.
- El Espíritu obra para producir la santificación de los seres humanos, no la para hacer dioses de los seres humanos.
- Cuando el Espíritu mora en nosotros, Él no se convierte en humano ni nosotros nos convertimos en dioses.
- El Espíritu Santo no destruye nuestras identidades personales como seres humanos.
- Por medio de nuestra santificación nos hemos de convertir en semejantes a Dios en nuestro carácter, pero no en nuestro ser.
- Nosotros debemos decidir hacer nuestra parte en la santificación
- Nosotros debemos desear la santificación por parte de Dios
- Nosotros debemos vivir tomando a cada momento la decisión de apartarnos del pecado, y acercarnos a Dios
LA SANTIDAD ES UNA DE LAS MAS IMPORTANTES DESICIONES
Es una decision muy importante y de una infinita trascendencia, porque trata de nuestra intimidad con Dios de nuestra relación con Él y de nuestro futuro.
Tomar la decisión es fácil, pero a veces no medimos las consecuencias y la decisión que hemos tomado, la abandonamos cuando aparecen las dificultades.
- Decidir ser santo, es fácil, de veras, todos quieren serlo, pero cuando la carne empieza a pedir, y tú, tomas la decisión, de gratificar la carne; el Espíritu se ve debilitado por tu decisión.
- Si tomaras la decisión de no gratificar la carne y negarte a tí mismo, (a tu concupiscencia), te fortaleces espiritualmente y debilitas a la carne.
- Si llevas este estilo de vida de debilitar a la carne, el Espíritu será cada día más fuerte y la carne (tu concupiscencia), más débil.
Como todo, al principio es difícil, pero en este caso tenemos la gran ayuda del Espíritu Santo, para ayudarnos y empezar en nosotros el proceso de SANTIFICACION.
- Mat 16:24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: "Si alguno quiere venir en pos de mí, NIÉGUESE a sí mismo, y tome su cruz, y sígame."
- 1 Pedro 1:13-17: “Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo.14 Como hijos obedientes, no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia.15 Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó;16 pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo.»17 Ya que invocan como Padre al que juzga con imparcialidad las obras de cada uno, vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo”
- 1 Tesalonicenses 5:23: “Que Dios mismo, el Dios de paz, los santifique por completo, y conserve todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo”
Conclusión:
Tu vida hoy puede ser como la vida de Pablo, cuando aún era Saulo de Tarso. El enemigo de los Cristianos, o tu vida puede ser como la de vida de los hombres de la iglesia de Corinto, pero indistintamente como sea hoy tu vida, Dios quiere que seas santo, porque hacer algo SANTO contigo.
Hoy debes ser sensible a la voz de Dios y preguntarle, sin temor que quiere hacer Él con tu vida, que quiere que hagas para Él, si lo haces así, pues toma una decisión de vivir en SANTIDAD y obedece a su mandato, pide perdón y empieza a caminar de acuerdo al propósito de Dios.
Dios te bendiga y te guarde
Willy + Nella Colacci
Que nuestro Dios te siga usando y dando palabra Pa.
ResponderEliminarBendiciones
buenazo !
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